Lyrics
Dicen que había un tipo que en mil novecientos setenta y dos, tocaba la lira pensando en la liga como un faldaquero de trovador. Estudió medicina con los jesuítas y al poco tiempo, él se salió. Marchó de ayudante hasta la clínica de un cirujano que le enseñó.
Dentro del mundo del folclore, ganó prestigio y posición,
Y cambió las batas por viejas corbatas y acabó en un gran salón.
Con los viejos zorros
maestros del pacto y la extorsión,
en cenas solemnes y rituales, brindaba extraño sin comprensión.
[Chorus]
Veía sombras detrás de los cuadros,
susurros ocultos en cada reunión,
juraban secretos mirando al vacío
y él asentía en bodas de sangre, la aberrante unión.
[Chorus]
Pasaron los años, crecieron las cuentas,
Hizo fortuna en su alrededor,
hasta que una noche cerró la carpeta, huyendo del granjué, goá terrador.
Se instaló en Mallorca, concretamente en Cala d'Or, cambió hasta su nombre,
quemó documentos frente al mirador
Compró una pista de tenis para olvidar la aberración, y allí jugaba con los que buscaban la redención.
Y allí conoció siendo niño, al ciudadano, de Manacor.
Pero en dos mil veinte volvió de repente,
como quien regresa de una expedición,
con una papaya bordada en la chaqueta:
"Doctor Papaya" no solo fue una auto psióp.
[Chorus]
Y hablaba en el Tuister de hilos ocultos,
de un sitio invisible tras el telón,
jurando que iba a sacar todo el jugo de todo Gran Juego con un peón.
[Chorus]
Nadie sabía si era un profeta,
si era un cuentero o un fanfarrón,
Pero él guarda todo en la secuencia de un cebador,
Y pronto ya vuelve con su pecerreo itermó ciclador.