Lyrics
Cincuenta y dos inviernos han bordado mi piel,
y en el mapa de mi alma, un camino de miel.
Elegí un compañero para este viaje terrenal,
y juntos construimos un nido espiritual.
Cuatro nombres se escriben con tinta de mi ser,
cuatro luces que el cielo me permitió encender.
Primero llegaste tú, Marcos, mi maestro de luz,
me enseñaste el amor sin peso y sin cruz.
Fuiste un breve destello, una enseñanza mayor,
que el vínculo no muere, solo cambia de flor.
Y tras de tu estela, tres regalos de Dios,
caminando conmigo, escuchando mi voz.
¡Ay, mis hijos queridos, mi universo elegido!
Ustedes son el puerto donde nada se ha perdido.
Vuelo hacia un plano donde no existe el dolor,
donde el alma descansa en un eterno favor.
Marcos en lo alto, tres luceros aquí,
son el cielo infinito que yo misma elegí.
Afrontar el silencio me enseñó a escuchar,
que la vida es un río que nos lleva hacia el mar.
Anhelo ese plano de paz y de calma,
donde no haya más penas que aprieten el alma.
Mientras tanto los cuido, los amo, los guío,
porque en sus corazones también late el mío.
(Estribillo)
¡Ay, mis hijos queridos, mi universo elegido!
Ustedes son el puerto donde nada se ha perdido.
Vuelo hacia un plano donde no existe el dolor,
donde el alma descansa en un eterno favor.
Marcos en lo alto, tres luceros aquí,
son el cielo infinito que yo misma elegí.