Jorge andaba tranquilo, sin saber lo que venía, la huesuda lo espiaba, ¡le tenía una ironía! Con su risa malévola y su guadaña afilada, decidió que esa noche le haría una emboscada. “¡Vamos, Jorge, no huyas, ven a darme compañía! Ya no tienes excusas, hoy te llevo, ¿no ves la ironía?” Pero Jorge le sonrió, calmado y sereno, le dijo a la Catrina: “Yo ni te temo”. Se llevó sus herramientas y un poco de ingenio, a ver si a la muerte le hacía un pequeño truqueo. Pero la parca insistió y al final lo convenció, y Jorge, sin remedio, en su moto se subió. Allí va ahora, por caminos oscuros y fríos, con la muerte de copiloto y el viento sombrío. Dicen que en cada noche de brisa temerosa, se escucha su risa: ¡Jorge, el eterno bromista!
Style of Music
Estilo de mariachi de día de muertos al estilo de México