Desde el pueblo de Santiago, Papasquiaro es su hogar, Julio de la Torre lleva, un corazón sin igual. Criado por padres honrados, formales de gran virtud, en él creció un carácter, de firmeza y rectitud. Es el mayor de su familia, y siempre cuida de todos, con su fuerza y su visión, es faro en tiempos duros. Ahora en el norte radica, con su trabajo y su afán, Julio es hombre valiente, que nunca se echa para atrás. Su visión lo lleva lejos, y su esfuerzo es sin igual, en cada paso que da, su familia es su pilar. Gran corazón, noble alma, en el norte ha florecido, Julio de la Torre es nombre, de un hombre bien nacido. Este corrido lo canta, la tierra que lo vio nacer, pues aunque el norte lo tenga, Santiago es su querer.