歌詞
Verso 1)
Hablame de esos días con la caña y el anzuelo,
de las risas en el río bajo la mirada del cielo.
Tantas anécdotas juntas compartiendo el sedal,
tú mi cómplice de siempre, mi mitad incondicional.
Eres alma de esta casa, la que todo lo sostiene,
la mejor madre del mundo por el amor que te viene.
(Verso 2)
Cuando el pueblo queda a oscuras y nos toca el apagón,
debajo del mamoncillo se alborota el corazón.
Ahí estás con los vecinos, combatiendo la rutina,
con los cuentos y la gracia que la noche ilumina.
Con yunia y con Alexi, la tertulia no se acaba,
mientras Papita sonríe y con los ojos te alaba.
(Coro)
Porque eres un ser especial, dedicada a tu gente,
tu amor por la familia se nos queda en la mente.
Mi hermana, mi otra mitad, aunque nos separe el mapa,
este lazo que tenemos de mi pecho no se escapa.
A pesar de la distancia, en mi alma estás metida,
siempre, siempre estaré para ti toda la vida.
(Verso 3)
Qué bonita tu hermandad con la gente del barrio,
ese don de dar afecto que es tu pan diario.
No importan las carencias ni las noches sin luz,
porque el faro de la casa, mi hermanita, eres tú.
Una madre excelente, una esposa ejemplar,
el tesoro más sagrado que Dios nos pudo dar.
(Coro)
Porque eres un ser especial, dedicada a tu gente,
tu amor por la familia se nos queda en la mente.
Mi hermana, mi otra mitad, aunque nos separe el mapa,
este lazo que tenemos de mi pecho no se escapa.
A pesar de la distancia, en mi alma estás metida,
siempre, siempre estaré para ti toda la vida.
(Outro)
Bajo la mata de mamoncillo o pescando en el río...
aunque esté lejos, tu corazón es el mío.
Para ti, mi hermana incondicional.
Siempre contigo.