No es solo un lugar con puertas abiertas, ni un patio lleno de sol al amanecer, es el refugio donde crecen mis sueños, donde empiezo, cada día, a creer.
Entre sus aulas guardo mis risas, mis miedos, mis ganas de aprender, y en cada error encuentro el camino que me enseña a volver a crecer.
Aquí descubrí amigos eternos, de esos que el tiempo no borrará, y maestros que con paciencia y cariño sembraron en mí lo que florecerá.
Cada rincón guarda un recuerdo, cada paso me acerca a quien seré, porque en sus muros dejé mis huellas y en su historia también viviré.
Mi colegio no es solo presente, es la raíz de todo lo que seré, el lugar donde aprendí a volar alto… el lugar que por siempre amaré.