Hoy me levanté y me acordé de tus bellos ojos que me recuerdan a un divino amanecer, de esos que son fugaces, únicos y se miran una sola vez, tan cálidos como un café en la madrugada con el que me enamoré, esa mirada que parece que no dice nada pero, a la vez, transmite más que mil palabras ese corazón tan puro que te lleva a casa El sol de tu sonrisa ilumina mi oscuro día tras trabajar a todas horas Mi ser repleto de recuerdos, y tan rota El mar de tus sentimientos inunda mi corazón con masiva felicidad e ilusión Las olas de mueven al ritmo de nuestros corazones y riegan un maravilloso jardín lleno de flores