歌詞
Yeah...
Cuando entro al campo, la tierra se inclina,
mi sombra pesa más que la disciplina.
El balón no es un juego, es mi víctima,
mi instinto ruge, mi ambición es legítima.
Nací sin trono, pero el poder me llama,
cada paso que doy deja huellas en llamas.
No quiero aplausos, quiero dominación,
no sigo reglas, impongo mi versión.
Mírame a los ojos, vas a ver la bestia,
el hambre no muere, la gloria me infecta.
Barou no comparte, Barou conquista,
mi ego es mi espada, mi furia es mi pista.
No hay compasión, no hay hermandad,
en Blue Lock no existe piedad.
Quieren ser héroes, yo soy el pecado,
el rey que devora a cada soldado.
Pisando cabezas, forjando respeto,
si hablas de mí, que sea con miedo.
No busco fama, busco trono eterno,
mi fuego arde más que el infierno.
Cuando disparo, el tiempo se rompe,
mi tiro no erra, la red se esconde.
Cada segundo es guerra mental,
cada mirada, un golpe letal.
Me llaman tirano, yo digo verdad,
no existe equipo, solo mi voluntad.
Mi talento no es suerte, es castigo divino,
soy el rugido que marca destino.
Los débiles buscan amor y perdón,
yo busco sangre, victoria y presión.
No quiero amigos, quiero rivales,
que sientan el peso de mis finales.
Mis pasos son truenos, mi sombra es trampa,
si me mirás, tu coraje se apaga.
Soy el rey que no teme perder,
porque el miedo solo hace crecer.
Nací para romper límites humanos,
mi meta es pisar todos los planos.
Si el mundo es jaula, yo soy el león,
si hay dioses, caen por mi ambición.
No hay lugar para dudas, no hay pausa,
mi mente avanza aunque todo se causa.
Barou no negocia, Barou domina,
mi instinto mata, mi furia camina.
Tu estrategia es débil, tus sueños mueren,
mi nombre retumba, tus fuerzas se quiebran.
Soy la tormenta que nadie controla,
el campo es mío, mi voluntad lo enrola.
Rey del juego, sin corona ni leyes,
mi palabra arde más que cien reyes.
No hay empate, no hay compasión,
solo victoria y destrucción.
Miro el arco, siento el vacío,
el balón obedece mi desafío.
Cada disparo es una declaración,
soy la definición de la ambición.
El ego me guía, la gloria me llama,
mi alma quema, mi furia no se apaga.
No quiero ser el mejor, quiero ser leyenda,
el que nunca se rinde, el que nunca se enmienda.
Dejo sangre en el césped, fuego en el aire,
mi nombre retumba en cada estadio y baile.
Los débiles tiemblan, los fuertes aprenden,
que contra el rey, todos se pierden.
Soy Barou, el rugido que rompe cadenas,
mi sombra gobierna entre ruinas y penas.
No hay salvación, no hay final feliz,
solo poder, dominio y raíz.
Mi trono no es oro, es sudor y hierro,
mi mirada quema, mi paso es certero.
No nací para seguir, nací para mandar,
en mi camino no hay paz, solo avanzar.
Los sueños de otros, mi alimento diario,
su esfuerzo es nada, su miedo es necesario.
Barou no juega, Barou decide,
y el mundo entero me lo permite.
Mis rivales lloran, mi equipo tiembla,
mi ego retumba, el campo tiembla.
Cada segundo, mi mente en fuego,
cada jugada, mi reino entero.