Seis cerditos muy felices fueron juntos a pasear, riendo, cantando oink-oink-oink, sin saber lo que vendrá. Dos lobitos con hambre los siguieron por detrás, “¡Hoy comemos chanchos ricos!”, gritaban sin parar. Los cerditos muy astutos a su casa fueron ya, de ladrillo fuerte y firme, ¡nadie los podrá tumbar! Tilín-tilón, qué gran confusión, los lobos cayeron en un tablón, quedaron amarrados sin salvación, ¡y los cerditos cantan esta canción!