歌詞
¡No somos golpistas, somos conciencia despierta!
Vemos el abismo, y no bajamos la cabeza.
Guatemala sangra, pero no se rinde.
Y nosotros… no vamos a quedarnos en silencio.
Ni en tiempos de guerra hubo tanta podredumbre:
política quebrada, seguridad en ruinas,
militares sin honor, justicia sin voz.
Hoy gobiernan los que destruyen,
los que lucran con el miedo,
los que venden la patria por migajas.
¿Dónde está el pueblo?
¿Dónde está el fuego que nos hizo libres?
¿Cuándo vamos a despertar?
Pero aún hay luz.
En medio del cansancio y la confusión,
hay guatemaltecos que recuerdan
que la patria no es un discurso…
es una acción.
Son los que marchan sin miedo,
los que gritan “¡basta!”
los que se mojan bajo la lluvia
por amor a su tierra.
Ellos son los verdaderos patriotas.
No se esconden. No se venden.
No se callan.
Mientras otros se acomodan en su indiferencia,
ellos defienden lo que es nuestro.
Porque la libertad no se goza…
se protege.
El enemigo ya no viene de afuera.
Hoy viste traje, firma decretos,
y entrega nuestros recursos
a manos extranjeras.
Millones robados al pueblo.
Miles de millones que no construyen,
que no sanan,
que no educan.
¡Nos están robando!
Y lo hacen con nuestra firma,
con nuestra pasividad.
La corrupción no duerme.
Los prófugos se esconden,
las armas desaparecen,
y la justicia… se burla de nosotros.
¿Y nosotros?
¿Seguiremos siendo espectadores?
Guatemala no necesita más silencio.
Necesita coraje.
Necesita unidad.
Necesita fuego.
La historia no recordará a los que callaron,
sino a los que se levantaron
cuando todo parecía perdido.
Hoy es el día.
Hoy es el momento.
De levantar la frente,
de unirnos como pueblo,
de recuperar lo que es nuestro.
Porque la patria no se vende.
¡La patria se defiende!