歌詞
Y a través de los silencios,
se transmiten los momentos,
en los que mis sentimientos flotaban con tu presencia.
Ahora, en tu ausencia,
lo único que me queda…
son las migajas de un amor que no me espera,
fragmentos helados de lo que un día fue primavera,
un invierno que persiste en mi pecho,
helando cada intento de volver a sentir,
de recoger las piezas y construir
algo que no está destinado a ser.
Pero aquí sigo, atrapado,
una despedida a lo que un día fue mi vida,
hoy tan solo una herida
abierta, latente, que no cesa de sangrar,
un eco de promesas que nunca llegarán,
un laberinto de palabras que no se pronunciarán.
Emergen en mí las ganas de abrazarte,
de llenarte de cartas con palabras que arden,
pero quedan aparte cuando siento que el papel me traiciona,
es un enemigo, un reflejo que cuestiona
todo lo que creí cierto,
cada “te quiero” que envolví en lamentos.
Y el lápiz, conspirador en mi mano,
dibuja un dolor que nunca planeé.
El motivo son tus ojos,
tan cálidos y engañosos,
en los que pude ver,
y al final descubrir,
la mentira cruel…
Te di un “te quiero”
envuelto en dolores y sueños,
y un “lo siento”
que ya no tiene dueño.
La culpa, esa que no era mía,
que tanto pesaba día a día,
se disuelve en este mar de palabras
como fantasmas atrapados en cada rima.
Busco tu figura en el cristal,
un espejismo, un anhelo tan fugaz,
como una brisa que acaricia
pero nunca permanece.
Un abrazo, un susurro,
una tregua en medio de este muro
que me separa de lo que creí tener.
La gran verdad es que nunca iba a llegar…