Camina por la calle con los ojos bien abiertos, Busca un corazón que se ha perdido en el desierto, Una mano que tiemble, un alma que pide calor, Y ofrece sin pedir, solo da de su amor. En el metro o en el barrio, siempre hay alguien que mirar, La anciana que va sola, el niño que quiere jugar, Y sus manos se extienden, como alas en el viento, Construyendo un puente donde no hay cimientos.