Testi
Tus ojos son como estrellas brillantes,
Mabel, mi amor, eres un regalo divino.
En tu sonrisa, el sol encuentra su lugar,
Y en tu risa, la felicidad es mío.
Tus pasos son como flores que brotan,
Con cada paso, mi orgullo crece.
Eres la melodía que llena mi corazón,
Mabel, mi hija, eres la razón de mi existir.
Que la vida te regale colores y alegrías,
Y que tus sueños sean el faro que te guíe.
Que cada día sea un nuevo comienzo,
Y que tu corazón siempre esté lleno de amor.
Mabel, mi hija, eres un tesoro,
Un regalo del cielo, un amor sin igual.
Que este poema sea un abrazo eterno,
Y que sepas que siempre estaré aquí para ti.