Eras marea en la penumbra, rompiendo en olas violentas contra mi cuerpo,
yo
un faro rendido , pero solo que te iluminaba en mitad de la noche consumiendo mi fuego para darte calor
Mas , tuu, Soñabas con el el Sol y con aquel castillo dinde depositaba tus sueños , y me despojába Me asotabas con el caluroso día Dejando el crisol de la noche llegar
Y así
Nuestras vidas se abrazan y danzan al compás las notas de una melodía de Bocelli Llenando un pentagrama de deseos insaciables.
Tu labios Eran premonición de un naufragio qué se veía venir
Me volviste un marinero extraviado, a la deriva, Que se rendía ante la tempestad de tus encantos,
Te erguias sobre mi cuerpo Como si fuera la dueña de mis delirios, Y en cada embestida, la luna se quebraba ante el ruido del castillo mientras yo decía tu nombre Que quedaron grabados en las piedras junto a la agonía de tus gemidos.
Nos arrastramos
Yo, el cordero
Tu , la loba
En un ritual los dos cuerpos fundidos, Donde el tiempo dejó de ser Para solo quedar el latido ancestral de una pasión que aún persiste y no se enfría ni con las aguas de la distancia y el olvido.