Testi
Abuelo, otro año más sin ti,
maldito aquel treinta de abril,
te fuiste sin decir adiós,
y yo sin poder despedirme de ti.
Se quedó todo patas arriba,
la vida perdió su raíz,
la parcela está marchita,
como si llorara por ti.
Y la familia ya no es la misma,
se nos rompió algo al partir,
la abuela te busca en silencio,
en esa habitación sin fin.
En la residencia suspira,
queriendo salir de allí,
como si al cruzar la puerta
fuera a encontrarse contigo otra vez.
Qué pena cómo cambia todo,
qué pena no estés aquí,
hay huecos que no se llenan,
aunque pase el tiempo en mí.
Te echamos tanto de menos,
no se aprende a vivir así.
Algunos discuten por nada,
otros ni miran atrás,
pero en medio de todo eso
nada vuelve a ser igual.
Y yo solo pienso en lo mismo,
ojalá pudieras regresar.
la parcela es mi refugio,
mi lugar feliz
allí vive toda mi infancia,
y alli aún te puedo sentir.
En el aire, en cada rincón,
en la tierra que hiciste vivir,
aunque el tiempo siga pasando,
tú sigues aquí, junto a mí.
Abuelo, otro año más sin ti…
y aún me cuesta asumir
que aunque cierre fuerte los ojos,
ya no vas a volver por aquí.