Testi
Morita, Morita,
canichita de algodón,
una tarde hizo la valija
¡y salió sin dirección!
Con sus rulitos al viento,
con sus patas “tic tic tic”,
vio la esquina, vio la otra…
¡y arrancó como un cohetín!
Morita, Morita,
qué perrita singular,
cruzó calles, cruzó avenidas…
¡y llegó hasta el Parque General San Martín a pasear!
Diez kilómetros de trote,
ni una siesta, ni un sillón,
iba esquivando bicicletas
como artista de función.
Una señora sorprendida
la vio pasar: “¿Dónde va?”
Y Morita, muy apurada:
“¡Tengo cosas que olfatear!”
Morita, Morita,
qué aventura te mandás,
te perdés por media ciudad…
¡y después volvés en paz!
Con la lengua hecha corbata,
con pelitos del revés,
llegó a casa muy cansada…
¡y pidió pollo después!