Testi
> Me despierto a las seis con el alma cansada,
el reloj suena fuerte, pero mi fe está apagada.
No dormí bien, los pensamientos no paran,
cuentas por pagar y los sueños no se aclaran.
> Me miro al espejo, ya no veo al de antes,
los ojos vacíos, los gestos distantes.
Café en la cocina, pan duro del día anterior,
salgo a la calle, con miedo y sudor.
> En el bus va llena la tristeza del pueblo,
rostros sin alma, mirando al suelo.
Cada quien en su mundo, perdido en su guerra,
pero todos cargando la misma tierra.
> Llego al trabajo, jefe grita sin razón,
salario es miseria, pero no hay opción.
Aguanto en silencio, porque hay que comer,
aunque por dentro solo quiera correr.
> Mediodía: almuerzo rápido, sin sabor,
noticias en la tele llenas de más dolor.
Pienso en mi madre, pienso en mi hijo,
y en todo lo que no puedo darles, fijo.
> La tarde es igual, lenta y pesada,
el sol me quema, la esperanza desgastada.
Termino a las seis, como empecé:
vacío por dentro, sin saber por qué.
> Vuelvo a casa, ruido, cansancio, rutina,
la vida se escurre como agua en la esquina.
Pero aún escribo, aún tengo voz,
si la vida me golpea, yo respondo con dos.