No sabía qué hacer para que, entre mil, ella reparase en mí.
Día tras día, vivía improvisando para ella, intentando descubrir una señal que me hiciera soñar, mas, la Diosa se perdía en la prisa que brotaba de sus pasos al andar
Tenía algo, no sé qué era, si sus ojos o su cuerpo pero con sólo mirarla, un mar de ilusiones, te pintaba.
De ganas me moría por tan sólo, su voz escuchar pero la Diosa se perdió en un cometa que por mi cielo nunca va a pasar
Ella, me puso el mundo al revés, pero sé que un día volverá y para atraparla te juro Que no contaré hasta tres le robaré un beso y la pondré a mis pies.