Por la arena y el viento sagrado, va tu paso, Señor de Lurín. Con tu cruz va la fe del poblado, y en tus manos reposa el jardín . Cada octubre florece el camino, con morado y clavel carmesí, y el milagro que espera el vecino, tú lo cumples, Señor de Lurín. (Estribillo – más pegajoso y cantado con fuerza) ¡Oh, Señor, tú nos guías la vida, nos das luz en la oscuridad! Con tu amor, nuestra pena se olvida, y florece la felicidad.
Milagroso, moreno bendito, tu mirada me sabe escuchar. Desde Lurín, tu poder infinito, nos protege en la tempestad.