Testi
En las tierras sinaloenses, una noticia corrió,
El Mayo Zambada, señores, su destino decidió.
No fue en un operativo, ni por la traición,
El mismo Mayo Zambada, se entregó por decisión.
Mayo Zambada, leyenda de la sierra,
Hoy sus pasos lo llevaron, a la fría celda de guerra.
No lo atraparon con balas, ni en la emboscada traidora,
Fue su voluntad firme, la que dictó la hora.
Cansado de la vida, de fuga y persecución,
El Mayo pensó en sus hijos, y en la vieja nación.
Con su sombrero bien puesto, y su mirada serena,
Cruzó la frontera solo, dejando atrás la cadena.
Mayo Zambada, leyenda de la sierra,
Hoy sus pasos lo llevaron, a la fría celda de guerra.
No lo atraparon con balas, ni en la emboscada traidora,
Fue su voluntad firme, la que dictó la hora.
Las montañas guardarán, sus secretos en silencio,
El hombre que dominaba, ahora busca el perdón inmenso.
Sus enemigos callaron, y la ley se sorprendió,
Cuando El Mayo Zambada, su libertad entregó.
En las cantinas se cuenta, esta historia sin igual,
De un hombre que por su cuenta, decidió su propio final.
No más cacería ni sangre, no más esconderse más,
El Mayo Zambada, caballero hasta el final.
Mayo Zambada, leyenda de la sierra,
Hoy sus pasos lo llevaron, a la fría celda de guerra.
No lo atraparon con balas, ni en la emboscada traidora,
Fue su voluntad firme, la que dictó la hora.
Así termina esta historia, de un capo en la región,
Que eligió entregar sus armas, buscando redención.
El nombre de Mayo Zambada, por siempre resonará,
En los corridos y la historia, su leyenda vivirá.