Emilia y sus papás fueron a la playa un día, Con el sol radiante y la brisa que sonreía. Felipe y Caty, en la arena a descansar, Mientras Emilia buscaba algo con qué jugar.
De pronto, en el mar vio algo saltar, Eran delfines que empezaban a danzar. Con ojos brillantes, Emilia se acercó, Y los delfines, amigables, la saludaron con amor.
Se pusieron a nadar, Emilia y los delfines, Haciendo burbujas y giros con fines. Sus papás desde lejos la vieron reír, Y pensaron que nada más hermoso podía existir.
Los delfines cantaron una canción especial, Que hizo que Emilia se sintiera genial. Nadaron y jugaron hasta el anochecer, Una aventura que nunca iba a olvidar, por supuesto.