En la brisa susurra, un viento sin fin, En el silencio habla, nos guía al confín, Es un fuego que arde, y nunca se apaga, Un amigo constante, en la noche y la alborada. Espíritu Santo, ven a habitar, Tu presencia divina nos hace soñar, Con tu luz y tu amor nos iluminas, Eres nuestro faro en cada esquina