Ángel de Dios, envuelto en amor tus manos hoy se manchan de sangre y de dolor. Veneno letal que aspiras de tanta piedad, pero tu vida hoy se empieza a contaminar. Tus alas arriesgarás por obtener mi libertad y las mías se extenderán para tu cuerpo abrazar. Nuestros cuerpos hoy se juntan, estallando en pasión, el fuego nos abraza y somos uno… ¡Tú y yo! El amor ya copula, pero se vuelve llanto de solo pensar, en lo lejos que estás. Tu cielo es mi infierno, qué difícil combatir solo el tiempo nos dirá si lo queremos asumir. Mi vida junto a ti, intento compartir pero este cruel destino la quiere extinguir. Ángel de Dios, de blanca pasión solo te pido, ten compasión y dame de tu amor en esta oscura situación. No marques el fin de mi renacer mis alas apenas logran crecer pero al instante quieren emprender ese largo viaje que me hará entender. El brillo de tus ojos, el aroma de tu piel la sonrisa de tu rostro Y el encanto de tu ser. Ángel de Dios, recuerda que yo siento tu olor y al acercarte pierdo el control. Solo el sentimiento que profesa el corazón nos dará la fuerza para no caer en la absurda desesperación. Ángel de Dios, no marques el fin no dejes de amar este corazón que lo único que busca es calmar tu pasión.