En las calles de Iglesia nació una pasión, rojo y blanco pintan mi corazón.
Defensores querido, mi único amor, defendemos el escudo con honor.
Vamos Defe, vamos a ganar, con el alma y con humildad. En la buena y en la mala, siempre vamos a alentar.
Jugadores de barrio, de potrero y de fe, dejamos la vida por esta camiseta. Que tiemble el rival cuando escuche el grito: ¡AQUÍ ESTÁ DEFENSORES DE IGLESIA BENDITO!