Paroles
[Intro]
Zelmira... Sandro...
Dos almas que se amaron sin medida...
[Verse 1]
Madre mía, Zelmira querida,
cuántos recuerdos guardo de ti,
vivir a tu lado era mi alegría,
lo más hermoso que viví.
Cada mañana cruzaba la puerta,
te llevaba tu sopa con amor,
y tú sentada en tu silla blanquita
me recibías con tu mejor sonrisa, mamá.
[Verse 2]
Sandro, mi niño, pedazo del alma,
cómo olvidar tu mirada al llegar,
con tu sopita caliente en las manos
me dabas vida, me dabas paz.
Me contabas tus cosas del día,
yo te escuchaba con tanto querer,
y cuando bailabas frente a mis ojos
me hacías reír hasta sin poder.
[Chorus]
Reímos, lloramos, vivimos,
qué tiempos tan lindos los dos,
vecinos del alma éramos
unidos por Dios y el amor.
Zelmira y Sandro, madre e hijo,
un lazo que nada romperá,
aunque hoy las lágrimas caigan
ese amor siempre quedará.
[Verse 3]
Recuerdo tu silla de plástico blanco,
la tele prendida y tu voz,
las tardes que juntos conversábamos
llenando de risas los dos.
Cuando me casé no me alejé,
quería tenerte cerca de mí,
y gracias a Dios pude verte cada día,
qué regalo tan grande me dio a mí.
[Verse 4]
Sandro, viuda quedé
y el mundo se puso tan gris,
pero luché por mis cinco tesoros,
no quise que nada les faltara aquí.
Trabajé con mis manos, con mi alma,
para verlos crecer con amor,
y tú junto a Carola y tus hermanos
me dieron razón, me dieron valor.
[Bridge]
No fue fácil el camino, hijo mío,
pero juntos lo supimos andar,
cada sopa, cada risa, cada abrazo,
fue un tesoro que guardo sin cesar.
Madre mía, heroína y guerrera,
gracias por tanto, por todo tu amor,
hoy te extraño y mis lágrimas caen,
pero sé que este dolor tiene fin.
[Verse 5]
Ahora que descansas, madre mía,
lloro y lloro sin poder parar,
pero guardo cada momento contigo
como el bien más grande de mi hogar.
Tu silla blanca sigue en mi memoria,
tu sonrisa cuando yo bailé,
tu sopita, tus palabras, tu ternura,
Zelmira, nunca te olvidaré.
[Chorus]
Reímos, lloramos, vivimos,
qué tiempos tan lindos los dos,
vecinos del alma éramos
unidos por Dios y el amor.
Gracias a la bondad de Jehová
volveremos a estar, mamá,
lloraremos de alegría ese día
y te abrazaré sin soltar.
[Outro]
Sandro, mi niño querido,
te llevo en mi corazón,
fuiste mi alegría más grande,
mi sopita, mi bailarín, mi amor...
Mamá, Zelmira, te espero,
con fe, con amor y con Dios,
gloria a Jehová por siempre,
hasta pronto... te amo... mamá...
Ay... mamá...
Ay... Zelmira...