Paroles
En el sur de Jalisco, donde el sol se queda a descansar,
está el pueblo de El Chico, un orgullo de Cuautitlán.
Sus calles son empedradas, tan amplias y con honor,
donde el viento trae el aroma de la tierra y del sudor.
Su gente es de alma noble, campesinos de verdad,
amables con el extraño, leales en la amistad.
Entre el ganado y las siembras se les ve siempre avanzar,
con el comercio y el campo ponen al pueblo a brillar.
Bajo un clima siempre cálido que invita a caminar,
el río corre cantando, un tesoro sin igual.
Atractivo de mi tierra, donde el agua es un festín,
un remanso de alegría en este suelo jalisciense y afín.
Cuando llegan las imágenes, el pueblo se llena de fe,
corazones que se unen, devoción que hay que creer.
En las fiestas patronales, el cohete empieza a sonar,
y entre rezos y campanas, la esperanza vuelve a brotar.
¡Que suenen las botas fuertes en la fiesta del lugar!
Con las charrotaurinas, el jaripeo va a comenzar.
Desde el Día de Muertos hasta el tiempo de Navidad,
Año Nuevo nos encuentra unidos en hermandad.
El Chico, pueblo bendito, rincón de mi Cuautitlán,
tus costumbres son la herencia que los hijos guardarán.
Con mi guitarra en la mano, hoy te vengo a dedicar,
esta ranchera sentida que nadie podrá olvidar.