Rápido río que desde alpestre vena, royendo en torno, de lo cual tomas nombre, noche y día bajas conmigo deseoso hacia donde a mí Amor, a ti sólo Natura arrastra, ve tú adelante: tu curso no frenan la fatiga y ni el sueño; y antes de rendir su atributo a la mar, atento mira donde más verde es la hierba y el aire más sereno. Allí está aquel nuestro vivo y dulce sol que de flores adorna tu ribera izquierda: tal vez (¡oh! ¿ qué espero?)mi tardar duele. Bésale el pie, o la mano blanca y bella; dile, y tu beso supla las palabras: -Presto está el espíritu, pero la carne cansada.