Anoche soñé que las casas de colores exudaban historias en las viejas calles, y la gran montaña adornada de nieve se reflejaba en el agua y en mi vida.
Y cuando amaneció encontré la dulzura de las hortensias que abrigaba mi agradable calma con el silencio que me acariciaba.
Hoy quiero escuchar el cantar de los pájaros y el ruido del agua creando naturaleza. Quiero pintar los rincones del bello pueblo con la sombra llena de amor y besos.
Quiero escribir su libre historia sin melancolía, sin nubes negras y quiero escribir un hermoso poema para cantar una linda albada.
Anoche soñé que me quedaba sin tí, que solo alumbraba una luciérnaga, que una gran ciudad me drogaba y me quitaba los sueños y los recuerdos.
Y cuando desperté olía a café. Miré el reloj con las horas sin prisa y los niños correteaban por las calles endulzando el brillo de la mañana.