Paroles
En el antro del noventa y cuatro,
luces bajas, humo y mezcal,
bailaba sola, mirada de fuego,
sus ojos verdes me hicieron temblar.
Me dijo “mijo, tengo veintidós”,
con voz traviesa, como jugando,
pero la vida pronto me contó,
que eran veintiséis y me estaba engañando.
(Coro)
Ay, la de ojos verdes, nunca se me olvida,
mentira piadosa que marcó mi vida.
Con esa sonrisa me dejó perdido,
cuatro años más, pero igual fue un suspiro.
Bailamos lento, tequila en la mano,
sentí que el tiempo dejó de correr,
entre sus labios probé lo prohibido,
y en su perfume aprendí a querer.
No me importaba si eran más los años,
ni la mentira que quiso soltar,
porque en su abrazo encontré un refugio,
y esa noche la vuelvo a soñar.
(Coro)
Ay, la de ojos verdes, nunca se me olvida,
mentira piadosa que marcó mi vida.
Con esa sonrisa me dejó perdido,
cuatro años más, pero igual fue un suspiro.
(Cierre)
Si me preguntas por mi primer pecado,
te cuento de ella y su edad disfrazada.
La de ojos verdes, la de ’94,
se quedó en mi alma, nunca en la palabra.