Jenni Hernández, eyy... Dicen que el mundo tiene reglas que seguir, que hay que encajar, que no se puede elegir, pero yo aprendí a caminar sin miedo, con cada paso rompo el silencio. No soy menos, solo soy distinto, mi voz resuena con más instinto. Llevo cicatrices que son medallas, de mil batallas, de alma y esperanza. Porque yo soy fuego que no se apaga, soy la luz en la mirada que no se baja. Tengo alas aunque no las veas y un corazón que nunca flaquea. No es debilidad, es mi destino, voy trazando mi propio camino. No necesito lástima en tus ojos, solo respeto y sueños poderosos. La libertad no viene en molde fijo, cada quien la vive a su propio ritmo. Si alguna vez caigo, me levanto más fuerte, no busco compasión, busco ser valiente. Y aunque a veces duela, sigo creyendo que en mi diferencia también voy creciendo. Yo soy fuego que no se apaga, soy la historia que aún se canta. Tengo alas aunque no las veas y un alma libre que se despliega. No es debilidad, es mi destino. Con orgullo grito: este es mi camino.