[Intro] Rabiosas cabalgan libres por el firmamento anunciadas como portadoras del final y del mismo dando fe y testamento van envueltas en el fuego primordial. [I] La conquista abre el acto principal en sus brillantes manos suele poseer todo ápice de victoria, de gloria y poder pues ella dio forma a la era actual. No hay hombre que escape a su influencia ni que a su hermoso encanto persista, a su aroma ofrezca resistencia o de su dulce placer desista. [Estribillo 1] ¡Sagrada conquista! Posa tu mirada en la última era del hombre y limpia ya el mundo con tu feroz arco noble ¡Que no quede pueblo en pie! [II] En su fuerte mano porta la cruel espada con la que corta los endebles hilos de la paz y cada nación falaz se ve arrastrada cuando esta bella dama muestra su faz. [Estribillo 2] ¡Sagrada guerra! Has que tus hijos se maten entre sí que apilen sus cráneos y cadáveres en montañas sin fin. ¡Que no quede pueblo en pie! [III] Su lánguida presencia, de extrema delgadez merma las cosechas y acrecienta el hambre alarga los días en quincenas y meses agujera y vacía los bolsillos de los hombres y los condena a la escasez. [Estribillo 3] ¡Sagrada hambruna! Convierte la abundancia de los poderosos en desesperación por alcanzar la mañana que no quede moneda en la balanza ¡ Y que no quede pueblo en pie! [IV] La última en llegar es la más hermosa de angulosas formas y sombrío mirar cabalga constante, segura y sin prisa pues igual nadie puede escapar. Su pálida silueta se cierne en la tierra inmemorial e intacta su figura descarnada paciente y sosegada, siempre a la espera en una mano la soga, en la otra la guadaña siempre donde ella sega, nunca erra. [Estribillo 4] ¡Sagrada muerte! Escucha a tus hijos que fervorosos te pedimos que los cementerios se desborden y que en los ríos las tumbas floten presurosas hacia el mar. ¡Que no quede pueblo en pie!