Paroles
Isabela vivía en un rincón del mar,
con sueños de volar y el cielo conquistar.
Manuel, en la ciudad, buscaba una señal,
de que el amor real lo podría encontrar.
Isabela y Manuel, dos almas sin igual,
encontraron en sus ojos un amor celestial.
Sus caminos se cruzaron bajo un manto estelar,
y desde ese momento, no se pudieron separar.
Un día de verano, el destino los unió,
en la playa dorada, donde todo comenzó.
Manuel le sonrió y su mundo iluminó,
Isabela sintió que su corazón se abrió.
Isabela y Manuel, dos almas sin igual,
encontraron en sus ojos un amor celestial.
Sus caminos se cruzaron bajo un manto estelar,
y desde ese momento, no se pudieron separar.
Las estrellas fueron testigo de su amor,
en cada beso, en cada flor.
Prometieron estar juntos sin temor,
y juntos enfrentar cualquier dolor.
Pasaron los años, su amor floreció,
en cada mirada, en cada canción.
Isabela y Manuel, con un lazo inquebrantable,
navegaban la vida, con un amor imparable.
Isabela y Manuel, dos almas sin igual,
encontraron en sus ojos un amor celestial.
Sus caminos se cruzaron bajo un manto estelar,
y desde ese momento, no se pudieron separar.
Isabela y Manuel, una historia sin final,
su amor perdurará en el viento y en el mar.
Porque cuando el amor es verdadero y real,
ni el tiempo ni la distancia lo pueden apagar