No fue un acuerdo, fue un asalto a la razón, una frecuencia exacta perforando el corazón. El tiempo se hizo pequeño ante nuestra anatomía, una decisión consciente que el destino ya sabía. Sin relojes, sin testigos, solo la urgencia de ser, superando la distancia antes de verla nacer No es una ausencia, es una transmutación, operando el vacío con absoluta precisión. En el templo verde, donde el viento ruge, un pacto de sombras que nada destruye, Bebimos la tierra, juramos al cielo, mucho antes de que el mundo nos pusiera el velo. Esa fue la firma, el resto fue solo papel, el alma grabada a fuego debajo de la piel. Nuestras huellas no son de este plano Nuestros átomos se dieron la mano Es una colisión, una falla en el sistema, el amor es la ley, el silencio es el problema.