Letra
En torres de cristal, bajo el sol dorado,
marchaba Saavedra, traje prestado.
Promesas al viento, humo en la ciudad,
“¡Saavia lo cambia todo!”, gritaba sin parar.
Subía a las mesas como si fueran tronos,
vendiendo milagros en PowerPoints vacíos y tonos.
No pensaba mucho, pero hablaba a lo bestia,
cada frase un rugido, cada trato una apuesta.
“¡ÉXITO! ¡DINERO! ¡GLORIA SIN FINAL!”
gritaba a las salas con sonrisa ilegal.
Y a cada mujer, con descaro triunfal,
las hacía sentir acosadas mientras
les juraba castillos de humo digital.
Pero el humo se disipa cuando sopla la verdad,
los números caen, se rompe la ciudad.
La oficina calla, se oye el veredicto:
“Saavedra, estás fuera. Tu show está maldito”.
Sin traje brillante ni discurso teatral,
camina en silencio, sin gritar, sin gritar.
El rey del humo, del falso resplandor,
termina en la calle… sin empresa y sin voz.