Letra
(Verso 1)
En el suave murmullo de la brisa,
se oye tu voz, que acaricia el alma.
No hace falta un grito, una gran prisa,
solo un susurro que me da calma.
Veo tu amor en la simple flor,
en la risa que un niño regala,
en cada abrazo que me da calor,
en la quietud que mi miedo acalla.
(Coro)
Y es en esa ternura que te encuentro,
no en la tempestad, sino en el centro,
de un amor que es pura paz,
que me mira y me da más.
Es el amor que sanó la herida,
no con poder, sino con su vida,
esa mano que sin pedir,
al mundo vino a bendecir.
(Verso 2)
No busco hazañas, ni grandes portentos,
busco el rastro de tu amor en el sendero.
En el pan que compartiste en tu momento,
en el perdón que fue tu credo.
En el dolor de un llanto escondido,
tú no juzgas, solo abrazas la pena.
En cada lágrima de un corazón herido,
tu compasión es la única arena.
(Coro)
Y es en esa ternura que te encuentro,
no en la tempestad, sino en el centro,
de un amor que es pura paz,
que me mira y me da más.
Es el amor que sanó la herida,
no con poder, sino con su vida,
esa mano que sin pedir,
al mundo vino a bendecir.
(Puente)
Como un pastor que busca una oveja,
tu amor no descansa, no se aleja.
Es un amor que no se cansa,
la esperanza que nunca se apaga.
(Coro)
Y es en esa ternura que te encuentro,
no en la tempestad, sino en el centro,
de un amor que es pura paz,
que me mira y me da más.
Es el amor que sanó la herida,
no con poder, sino con su vida,
esa mano que sin pedir,
al mundo vino a bendecir.
(Final)
Tu tierno amor, tu dulce amor,
la luz que alumbra el corazón.
Tu tierno amor.