Letra
En el hospital, tras los pasillos,
Un chico camillero, su corazón sencillo.
Cargando vidas, cruzando destinos,
Sus ojos encontraron a la doctora, su destino.
Y en el quirófano, entre luces y batas,
Él le confesó su amor, sin más palabras.
“Doctora, mi corazón late por ti,
Eres mi medicina, mi razón para vivir.”
Ella escuchó sus palabras, sorprendida,
El camillero valiente, su alma conmovida.
“¿Cómo puede ser?”, pensó en silencio,
Pero su corazón también latía, sin remilgos.
Y en el pasillo, bajo la luna brillante,
La doctora sonrió, su mente inquieta y amante.
“Camillero, mi diagnóstico es claro y sincero,
Tú eres mi rescate, mi anhelo verdadero.”
Así comenzó su historia, entre guardias y turnos,
Dos almas entrelazadas, sin miedos ni adjuntos.
El camillero y la doctora, unidos por la vida,
Curando heridas juntos, en esta melodía compartida
Y en el patio del hospital, bajo el sol radiante,
Se dieron un beso, su amor inquebrantable.
“Camillero, mi receta es simple y eterna,
Tú eres mi mejor medicina, mi cura sempiterna.”
Así, entre camillas y estetoscopios,
El chico camillero y la doctora escribieron su propio guion.
Un amor que sanaba más que cualquier medicamento,
En el hospital, donde nació su sentimiento