En la Sede El Silencio hay historias que contar Aves que llegaron a enseñarnos a soñar un barranquero y un colibrí, un mochilero y un siriri, una mirla cantora y un pato juguetón, que se posó en el techo, y luego dijo adiós. Un cucarachero y un sinsonte común acompañaron el canto de un copetón. Un cardenal de pico de plata, un azulejo y un canario pintaron la sede con su color. A lo lejos se escucha el carpintero: ¡pum, pum! Y el canto del "chau chau" Nos visitaron también la tangara rufa, el mielerito común y el tordo negrito. Disfrutamos también de la lora parlanchina, de las gallinas y los palomos de la vecina. Con Todas ellas, y otras más Aprendemos, creamos y jugamos sin parar