Text
En Babilonia, el rey ordenó,
Una estatua de oro levantó.
Todos debían adorar,
Pero tres jóvenes se negaron a actuar.
El rey furioso los castigó,
Al horno de fuego los arrojó.
Pero en las llamas no se quemaron,
Porque con ellos, un ángel encontraron.
"He aquí nuestro Dios a quien servimos,
Puede librarnos del horno de fuego ardiendo;
Y de tu mano, oh rey, nos librará.
Y si no, sepas, oh rey,
Que no serviremos a tus dioses,
Ni adoraremos la estatua que has levantado."
Aunque el fuego del pecado nos rodee,
Dios nos libra y su amor nos provee.
En medio de las pruebas, Él está,
Con su gracia y amor nos salvará.
"He aquí nuestro Dios a quien servimos,
Puede librarnos del horno de fuego ardiendo;
Y de tu mano, oh rey, nos librará.
Y si no, sepas, oh rey,
Que no serviremos a tus dioses,
Ni adoraremos la estatua que has levantado."