Hoy quiero escribirte para despedirme, aunque no sea para siempre, sí será por un tiempo. Esta carta es una forma de cerrar un capítulo importante en mi vida y seguir adelante.
En algún momento, pensé en escribirte para agradecerte y compartir mis sentimientos, como lo hice con otras personas maravillosas que han estado en mi vida. Sin embargo, lo que viví contigo fue diferente. Los momentos que compartimos trajeron a mi vida no solo tristeza, sino también agobio e impotencia. Sentí cómo aquello que intentaste cambiar en mí, volvió de manera amarga, llevándome nuevamente a la depresión.
No puedo negar que aprendí y crecí a partir de esta experiencia, aunque no de la manera que esperaba. Es por eso que he decidido que, para mi propio bienestar, necesito tomarme un tiempo lejos de ti.
Te deseo lo mejor y espero que ambos encontremos nuestro camino hacia la felicidad y la paz.