Text
No te pude conocer como quería,
pero tu nombre ya vivía en mí.
El tiempo nos jugó una mala jugada,
y tu risa se fue antes de sentir.
Hoy conocí a tu madre, mi Chantal,
y en sus ojos vi tu misma luz.
Ella también guarda tu forma de mirar,
es tan especial como lo fuiste tú.
Y entendí que no te fuiste del todo,
que en ella seguís latiendo, de algún modo.
Me marcaste para toda la vida,
mi pequeña Chantal, mi guerrera, mi fe.
Cuando te fuiste, algo en mí se partió,
pero tu madre me mostró que nunca te perdió.
Nos veremos pronto, donde el alma se reencuentra,
nos veremos pronto, mi niña de la lucha eterna.
Ella me habló de tus noches de tormenta,
de cómo reías sin pedir perdón.
Y supe que en cada lágrima que ella muestra,
vivís vos, con toda tu explosión.
No pude conocerte, pero te siento,
cada vez que ella nombra tu nombre al viento.
Tu madre es un espejo donde te veo brillar,
y juntos vamos a encontrarte al final.
Me marcaste para toda la vida,
mi pequeña Chantal, mi guerrera, mi fe.
No te pude conocer, pero tu madre me enseñó
que el amor no se acaba aunque el cuerpo se quedó.
Nos veremos pronto, donde el tiempo no separa,
nos veremos pronto, mi guerrera, mi Chantal hermosa.
“Conocí a tu madre… y es igual de especial que vos.
Gracias por dejarme sentirte a través de ella.
Nos veremos pronto, mi pequeña guerrera.
Nos veremos pronto.”