Mochila al hombro, la mañana despierta, el pizarrón brilla con fórmulas abiertas. Entre risas tímidas y hojas rayadas, se escriben los sueños en páginas gastadas. En la escuela aprendí a volar sin alas, a perder el miedo en cada palabra. Campana y tiza, memoria que avanza, la vida comienza en cada esperanza. El recreo suena como un festival, balones que ruedan, secretos al azar. Un maestro cuenta historias de futuro, y en cada cuaderno guardamos lo seguro. En la escuela aprendí a volar sin alas, a perder el miedo en cada palabra. Campana y tiza, memoria que avanza, la vida comienza en cada esperanza. Exámenes duros, noches de desvelo, pero en cada error se levanta un anhelo. La amistad florece, tan fuerte y sincera, como un himno eterno que nunca se quiebra. En la escuela aprendí a volar sin alas, a perder el miedo en cada palabra. Campana y tiza, memoria que avanza, la vida comienza en cada esperanza.