Wow mi vida, mi pedacito de cielo. Lloro de felicidad porque nunca imaginé que Dios fuera tan bueno conmigo en darme el Mejor de los regalos; tu vida en mi pancita. No hay palabras que puedan describir todo lo que mi ser, mi corazón y mi alma entera sienten al recordar esa fecha de hace 27 años cuando por primera vez el doctor te puso en mi pecho para abrazarte, protegerte y arrullarte. Desde entonces prometí junto a papá hacer de tus días felices. TE AMO!!