El proceso administrativo constituye el eje central de la teoría administrativa clásica y contemporánea, al entenderse como un conjunto ordenado y sistemático de funciones orientadas al logro eficiente de los objetivos organizacionales mediante el uso racional de los recursos disponibles. Henri Fayol fue uno de los primeros autores en conceptualizar la administración como un proceso universal, aplicable a cualquier tipo de organización, al identificar funciones básicas como planear, organizar, dirigir y controlar, las cuales permiten coordinar esfuerzos humanos y materiales de manera coherente y eficaz (Fayol, 1916/1994). Desde esta perspectiva, la administración no se limita a una actividad operativa, sino que se concibe como una función estratégica indispensable para la supervivencia y el desarrollo organizacional.