Deja que esta noche nuestras soledades se acompañen, que nuestros deseos coincidan en un mismo laberinto; aquel que imaginamos muchas veces en secreto, donde yace escondido el umbral de lo real y lo divino.
Sería oportuno prestar nuestras horas para recorrer todos tus caminos con estas manos inquietas, y tú los míos, con tus labios caprichosos.
Siguiendo las rutas sedosas, entre vellos enhiestos y poros hundidos; siguiendo las rutas sedosas, hasta un mismo destino.
Hurgar las ganas inconfesas y, en igual instante, llegar a un mismo destino.
Siguiendo las rutas sedosas, entre vellos enhiestos y poros hundidos; siguiendo las rutas sedosas, hasta un mismo destino. No te pido que te guste. Solo que notes que aquí no hay traición