A la hija de Lourditas el cáncer la mata, que no la ha matado, qué muerta está, mañana a las doce y media se la llevan a enterrar. Recoge el llanto y unas monedas, Para comprar el pan, la comida no se hace sola. Hay que seguir penando con lo que nos ha tocado.
Calla a la niña que llora, no puedo con tanto berreo, dale el chupete y quítale el sonajero…. Luego de una buena hostia, le quitas la tontería, qué no viene y me dice que le gusta su amiga.
Que la vida es muy zorra, que no puede ser, al José le gusta el juego, A esta servidora el bingo, en este barrio de muertos de hambre, droga y picos, la gente decente también tiene arte.