Tras llorarte, cuidarte y darte lugar, llegó MI cumple... y sin Play ni pan. Mis colegas se compadecieron de mí, y me compraron una Swift Y NO LA CANTANTE, así, así. Yo pensaba en Pokémon y en ilusión, tú pensabas en velas y decoración. Al final, la DS me la pillé en Wallapop, con un chico raro que olía a COLESTEROL… Creía que me amabas con intensidad, pero ni consola, ni electricidad. Ya da igual, ya todo da lo mismo, seguiré jugando... en mi abismo.