En este canto sin voz Que escuchan hasta los sordos, Queda claro que no era locura, Era pena, solo pena. Era echar en falta a su amor, Que cada uno de septiembre vuelve a volver, En cada sueño que tiene lo vuelve a ver. En este canto profundo Que escuchan hasta en el cielo, Queda claro que no era pasajero, Era amor, buen amor. Era echar de menos a su piel, Que cada día siete vuelve a ver, Y en cada sueño que tiene vuelve a volver. En este grito herido Que escuchan hasta el más allá, Queda claro que no era olvido, Eran ganas, solo ganas. Eran ganas de otro final, Que cada ocho de diciembre vuelve a soñar, Y en cada sueño que tiene lo vuelve a besar. Que bonito sería poderle decir que todo fue un sueño, Uno de esos que te hacen gritar, Pero al despertar, solo era un sueño, Un mal sueño.