Text
(Verso 1)
Terminando la jornada,
salieron a descansar,
Aldo y Fay, dos hermanos,
que nadie puede doblar.
Con botellas en la mano,
en la calle, bien parados,
nunca se imaginaban
que serían interceptados.
(Coro)
Eran Aldo y el Fay,
hombres firmes de palabra,
aunque la ley los siguiera,
no agachaban la mirada.
Por traición cayeron presos,
por un falso camarada,
que se hacía llamar amigo,
pero al final los entregaba.
(Verso 2)
El patrullero llegó,
y sin decirles de frente,
los llevó pa’ los separos,
sin miedo en la mente.
Sabían que algo tramaban,
se sentía en el ambiente,
ese golpe fue mandado,
por alguien muy influyente.
(Coro)
Eran Aldo y el Fay,
hombres firmes de palabra,
aunque la ley los siguiera,
no agachaban la mirada.
Por traición cayeron presos,
por un falso camarada,
que se hacía llamar amigo,
pero al final los entregaba.
(Verso 3)
En la celda se quedaron,
y pidieron un favor,
a un “amigo” que dijeron,
les debía su lealtad.
Pero el traidor dio la espalda,
y al final, la cuenta fue clara:
pagaron buena lana,
y hasta las agujetas faltaban y eso fue lo que más dolió
(Coro final)
Eran Aldo y el Fay,
dos hermanos bien templados,
les quitaron el dinero,
pero no fueron quebrados.
Salieron con la cabeza
erguida como soldados,
porque el hombre que es de acero,
ni en la cárcel es tumbado.