Soy una anciana. Vieja, desgastada y nada sana. Y un día Saliendo a la tienda a comprar guayabas. Me encontré a mi enemiga la valla. Alta, despintada y maltratada. Carece de pintura pero no de ramas. Entonces como buena dama, le digo hazte a un lado para que me vaya. Y le aviento una de mis guayabas. Yo gano está ves, maldita y repugnante valla