كلمات
Litos se vistió de traje con emoción contenida,
brillaban los zapatos, promesa y despedida,
hoy se casan Elio y Pelayo, qué gran día,
pero el destino tenía su propia ironía.
En vez de coche, bus o avión,
Litos elige tren con convicción,
el FEVE lento, de paso cansado,
más lento que un desfile de cojos desordenado.
Más lento aún, si te soy sincero,
que un hombre sin piernas pedaleando en febrero.
El paisaje avanza como en una canción rota,
el reloj se burla, el sol se agota.
Las vacas saludan, los árboles bostezan,
Litos mira el reloj y la esperanza adelgaza,
cada curva un poema, cada túnel un castigo,
“llego a tiempo”, se dice, pero ni él se lo ha creído.
Cuando al fin pisa la estación perdida,
ya la noche cubre toda la vida,
llega a la boda, puerta entreabierta,
solo Elio y Pelayo quedan a la mesa.
Con voz cansada, mirada sincera,
Litos suspira y dice su manera:
—“Gracias por invitar”—, con tono rendido,
y los tres se ríen del viaje perdido.
Pelayo le mira, con gesto tranquilo,
“venga, sube, que te llevo, amigo”,
abren el coche, encienden motor,
y en tres segundos llegan al portal.
Litos no habla, solo asiente y piensa,
“debí coger coche, no tanta paciencia”,
mira el cielo, su corbata torcida,
y ríe bajito: “así es mi vida.”